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PRINCIPIOS DEL AIKIDO
Nota: Una gran porción de los textos siguientes son apartes tomados de libros de altísima calidad escritos por los mas grandes exponentes del Aikido en el mundo: Kisshomaru Ueshiba (hijo del fundador), Mitsugi Saotome (uno de los mas destacados discípulos del fundador) y el mismo Morihei Ueshiba, entre otros.
1. AIKIDO, EL ARTE DE LA PAZ:
UNA PRÁCTICA DE LA NO VIOLENCIA
Fue nombrado por la organización de las Naciones Unidas como el arte de la paz.
El aikido del maestro Ueshiba, cuyo conocimiento de las artes marciales y experiencia de los hombres eran grandes, es un método de autodefensa. Un poco particular, sin duda un poco sofisticado, su método se conforma a ciertos imperativos de orden moral, numerosos y complejos. Y es justamente por estos imperativos que se distingue de todas las formas más comunes de autodefensa.
Para ilustrar su principio, es necesario desembarazar el aikido de un equívoco. En él no hay ataque. En esencia defensivo y sin intención de combate, este arte marcial no enseña la estrategia ofensiva.
Este arte, esencialmente defensivo por voluntad de su fundador, excluye de manera categórica todo comportamiento ofensivo de parte de sus practicantes. Su espíritu conciliatorio tampoco se acomoda a una actitud de provocación, evidente o sutil, incitando al otro a atacar preparando al mismo tiempo con escrúpulo la propia defensa.
Por el respeto a la vida que pretende enseñar a sus practicantes, el aikido les recomienda protegerse y defenderse con eficacia al ser atacados. Deben proceder de modo a respetar la persona física de su(s) atacante(s) y evitar, en tanto sea posible, lastimar a su(s) adversario(s).
Las circunstancias que los ponen en situación de legítima autodefensa no los autorizan a destruir al agresor en la medida en que disponen de los medios técnicos y la competencia necesarios para actuar de otro modo.
La habilidad corporal que requiere el aikido resulta de una práctica intensiva en la búsqueda de los medios de defensa, pero está también determinada por una intención moral. Esta intención moral en el origen del principio director del aikido le otorga sus dimensiones humanas y sociales y lo convierte no ya sólo en un método de autodefensa, sino en un verdadero DO, es decir, en un método de educación.
La vía que emprende el aikido en materia de arte de combate conduce a practicar la no violencia. Pero estamos lejos de la inercia, la pasividad de que dan prueba los que predican la no violencia y dejan que se desarrolle, por su cobarde actitud, la violencia en todas sus formas. Estamos también lejos de la represión sistemática de la violencia, que consiste en oponer al adversario una fuerza mucho mas grande que la que él puede desplegar y capaz de aniquilarlo, por un tiempo al menos, sólo permitiendo que crezca en ellos el deseo de venganza o la espera de la oportunidad de la represalia.
Lo que constituye la especificidad del aikido es esa ausencia de intención violenta, de deseo de afirmarse oponiéndose a los demás o aplastándolos. Jamás se ve en un dojo de aikido, cuando menos allí donde el maestro cuida que todos sus alumnos se eleven por sí mismos sobre los remolinos infernales de la violencia, que los practicantes se abandonen a ademanes agresivos, incontrolados o aun que comenten sus acciones con palabras violentas. Lo que, es preciso repetirlo, nada quita a la potencia y eficacia de su defensa, pero contribuye fuertemente al desarrollo de todas sus capacidades y da testimonio de su maestría en el nivel de que se trate.
En ningún momento de la práctica de aikido se manifiesta brutalidad ni violencia. Aun las técnicas de contención, que sirven para inmovilizar al antagonista (para desarmarlo, por ejemplo, en el caso de ataque con arma blanca) no corren el peligro de lastimar o de provocar una fractura. Se practican en el sentido de la flexión natural de los miembros después de evitado y controlado o dirigido el ataque. Desde el principio hasta el final del movimiento de defensa, todo no es mas que selección y medida. Selección del procedimiento de contención que, por cierto, hace intervenir el dolor y selección del movimiento que permite el mejor control del atacante sin brutalidad, sin riesgo de lastimar, en una perfecta sincronización espacio-temporal del ataque y la defensa.
La práctica de la no violencia en aikido es una aplicación directa de la actitud de no violencia en el sentido en que la entienden los orientales; no es una sumisión pasiva o una actitud del espíritu. Es acción. Y, para actuar en un contexto de violencia, el aikido necesita los medios de luchar contra ella sin volverse su cómplice. Precisa el conocimiento de las diferentes modalidades bajo las que puede manifestarse y es por ello que a este conocimiento exterior de las realizaciones de la violencia se añaden, más esenciales y más primarias todavía, el conocimiento de sí y el dominio del comportamiento.
2. EL AIKIDO Y SUS PRINCIPIOS
Las características de las técnicas básicas del Aikido son la libertad y la espontaneidad moviéndose esféricamente. Los movimientos y ademanes esféricos son el alfa y el omega del entrenamiento en lo que se refiere a los movimientos corporales que incluyen girar y pivotar (tai-sabaki). Los movimientos esféricos en Aikido nacen del esfuerzo por dar respuesta a preguntas tan vitales como estas: ¿Qué hacer cuando uno se enfrenta con alguien físicamente mas fuerte? ¿Cómo puedo controlar al otro sin utilizar ningún tipo de armas? ¿Cuál es la forma mas racional de dominar a un adversario sin recurrir a una peligrosa violencia o a tretas psicológicas?

Analogía entre el movimiento de una peonza
y los movimientos del Aikido
El cuerpo humano en movimiento es similar a una peonza, y cuando no está en movimiento se mantiene en la estable postura de un tetraedro regular. Esta posición de base triangular es la postura ideal para comenzar las técnicas de Aikido. Como al iniciar el movimiento el cuerpo se convierte en una peonza, las técnicas de Aikido deberían permitir un estado en el que poder cambiar el CENTRO del adversario por medio del propio movimiento esférico en torno a nuestro CENTRO con el objeto de envolverle a él y poderle manejar.
El principio que se encuentra en el jujutsu clásico de que lo blando controla a lo duro y lo flexible vence a lo rígido, fue heredado, aunque con una diferencia fundamental, por el maestro Ueshiba en su formulación del Aikido. En el antiguo jujutsu se enseñaba que "cuando te empujen, cede; cuando tiren de ti, empuja hacía adelante". En los movimientos esféricos del Aikido, en cambio, esto se convierte en: cuando te empujen, pivota y gira; cuando tiren de ti, entra girando, lo que quiere decir que uno debe moverse circularmente en respuesta al adversario y que, mientras nos movamos esféricamente, mantendremos el centro de gravedad que crea el eje estable del movimiento. Al mismo tiempo, el centro de gravedad del adversario se alterará, y al perder su centro también perderá todo su poder; entonces, se le podrá someter rápida y definitivamente, sin causarle daño.
Esta circularidad del movimiento difiere de la trayectoria rectilínea propia del jujutsu y procura mayor variedad y eficacia si se utiliza a fondo como resultado de la acción entre fuerzas centrífugas y centrípetas propias del movimiento esférico.
Por esta razón, en el Aikido no estamos en oposición dual con el adversario, sino que formamos con él una unidad que controlamos a través de la fuerza centrífuga que mana de nosotros y de la fuerza centrípeta que viene hacia nosotros. Cuando este movimiento esférico se mantiene como una unidad sistemática, aparecen entonces el bello ritmo y el movimiento circular fuera de lo común, propios del Aikido. Por eso, decimos que en Aikido no hay dualidad, ni hay lucha, ni hay adversario.
A pesar del hecho de que el Aikido enseña técnicas "rudas" , como los golpes directos (atemi) y las presas de muñeca, heredadas de antiguas artes de combate, la insistencia en la rotación esférica produce la impresión visual de una danza coreográfica, suavemente fluida, refinada y delicada.
3. LA ARMONÍA DEL AMOR
La palabra Aikido esta compuesta de tres sílabas o vocablos japoneses cuyo significado es:

AI: Unión, Armonía, Amor.

KI: Espíritu, Energía Vital, es un concepto de difícil traducción.

DO: Camino o Vía de Desarrollo, Norma de Conducta
AIKIDO, entonces, significa la unión del cuerpo y el espíritu. El Arte de la Armonía Interior. El Camino de la Armonía Universal. El Camino para la Unificación con el cosmos. El Camino de la Paz de Espíritu. El Camino de la Paz o El Arte de la Paz.
(Conferencia dictada por el Fundador)
El Aikido no es más que la manifestación de las implicaciones del amor. El amor da forma al Universo y purifica todo lo existente. El universo siembra las semillas de las que se deriva todo lo existente y contiene la fuerza infinita que alimenta y permite la germinación y el crecimiento.
He dado el nombre de Aiki a las numerosas leyes del Universo, productos del amor que teje este maravilloso tapiz que es la vida sobre la Tierra. La finalidad del Aikido es cumplir una misión de compasión, de protección de todas las formas de vida y de velar por su desarrollo.
¿Cuál es la fuente de materialización de la vida en el universo? El Espíritu infinito y el amor son las fuentes de la vida. El Aikido es también una fuente, un camino que lleva a la armonía del hombre con el Universo.
Sólo si observásemos el principio de unidad con el kami y la humanidad se reconciliase con la naturaleza, podríamos participar en esta búsqueda infinita de la perfección y de ese modo pondríamos fin al mal, al sufrimiento: ésta es la misión vital que nos confía el Universo.
Las formas cósmicas se revelan en el cuerpo humano. Debemos aprender a descubrir el Universo que hay dentro de nosotros y despertar a los principios de equilibrio y amor, principios sagrados que nos ha dado el Universo. El Universo se manifiesta a través de un mosaico infinito de formas: cada una de ellas refleja su plenitud, cada una está en equilibrio perfecto con todas las demás.
Así como el universo expresa el Amor de muchas maneras, nosotros debemos expresar el equilibrio y la armonía dinámica del Universo a través de nuestras numerosas relaciones. A través de este proceso el Universo podrá penetrar el cuerpo y el espíritu de los hombres y así nutrirlos con verdadera fuerza.
Todo lo existente proviene de la misma fuente. Todas las cosas que pueblan la Tierra son la expresión de este amor universal. El corazón del Universo late en armonía con la Creación y se inclina en reverencia ante su grandeza. Cada uno de nosotros debiera esforzarse por comprender dicho ritmo y experimentar su corazón como fuente de la armonía de su equilibrio perfecto.
El propósito del Aikido se ajusta al sendero del amor universal.
Su enseñanza es la del kami. Sus principios son las leyes de la armonía y el balance que gobiernan la vida sobre la Tierra. Su función es unirse al corazón del Universo y dar amor.
4. AIKIDO, LA VÍA DE LA PAZ
Morihei Ueshiba, nos ha legado toda la sabiduría de sus profundos principios filosóficos a través de una recopilación de sus meditaciones, poemas y charlas que enmarcaron su vida con el Aikido.
Consideraba el Aikido como un modo de vida, para su constante progreso, el cultivo de la virtud, la búsqueda constante entre nuestro equilibrio interior y exterior, devolviendo la armonía en nuestros entornos (físico, mental, espiritual, emocional) con nuestros semejantes y toda otra manifestación viviente.
El Aikido como medio físico de defensa es también una energía espiritual que puede alimentar nuestro amor, sabiduría, conocimiento; es un arte marcial donde las fuerzas negativas no se contrarrestan con la agresividad sino que son controladas y focalizadas a través del movimiento del cosmos.
O Sensei nos transmite con infinita sabiduría y simpleza, principios prácticos de amor, de armonía, de reconciliación y cooperación, aplicables a nuestra cotidianidad enfrentando los diversos problemas (personales, sociales, laborales) que nos aquejan en una relación naturaleza-cosmos.
El Arte de la Paz está basado en Cuatro Grandes Virtudes: Valor, Sabiduría, Amor y Amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.
La Paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El Camino es como la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estas lejos del sendero.
No dejes de aprender de La voz pura del Arroyo de montaña Que fluye eternamente Salpicando las rocas.
El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la Voz de la Paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos del letargo.
5. EL AIKIDO Y OTROS BUDO
«¿Cuál es la diferencia entre el Aikido y el Judo? ¿Y con el Karate?» Durante las demostraciones de Aikido siempre se hace este tipo de preguntas.
Generalizando, podemos decir que el Judo emplea técnicas de agarres a las mangas o al cuello en espera de la oportunidad de lanzar al adversario. Por el contrario, en Aikido, la acción coincide con el momento del contacto. Al principio se está separado, manteniendo la distancia para poder responder a los movimientos del adversario fluidamente. No hay lucha cuerpo a cuerpo ni empujones. Pero la diferencia es mayor si lo comparamos con el Karate. En efecto, los movimientos generales del Karate se pueden resumir en empellones y patadas, y, por tanto, van en línea recta, si bien a veces se realizan algunos movimientos circulares. El Aikido comprende también algunas técnicas de este tipo, pero sus movimientos varían. La esencia de sus técnicas radica en un tipo de movimiento totalmente circular y esférico, siendo muy raras las trayectorias rectas.
Las similitudes en los desplazamientos de Aikido son más abundantes en el arte del sable japonés que con el Judo o el Karate. Aunque aparentemente parece muy diferente de él, sin embargo. los movimientos del Aikido están todos basados en el arte del sable y por tanto será más fácil explicarlo a través de él que comparándolo con otras artes. El Fundador siempre decía:
«Los que practican Aikido, si sostienen un sable, deben manejarlo según las técnicas del sable de Aikido, y si sostienen un bastón, según las técnicas del bastón Aiki. Un sable o un palo son una extensión del cuerpo, de forma que si no lo podéis manejar como algo vivo, no habréis aprendido el verdadero Aikido.»
La manera de entrenar en Aikido tiene cosas en común con el trabajo del sable. En el arte del sable, desde el comienzo del combate se mantiene siempre una distancia de unos dos metros respecto al adversario. En Aikido, aunque no lleves un sable, mantienes también a raya al adversario hasta que la distancia entre los dos es ventajosa para ti. Sin embargo, el manejo del sable propio del Aikido se basa en la técnica de avance del cuerpo en forma oblicua, algo diferente de la técnica empleada en el modelo kendo deportivo japonés.
Como anteriormente se explicó, el Fundador estudió diferentes tipos de budo, por lo que es natural que fueran adaptados a las técnicas de Aikido. Pero como él fue más lejos, la esencia de su arte difiere de la de las otras.
A veces no se comprende bien el entrenamiento en Aikido, creyendo que se trata de práctica de formas. Pero las variaciones de las técnicas de Aikido son demasiado numerosas como para ser consideradas como tal. Si se practicara como una mera forma, su esencia «el movimiento de la Naturaleza es nuestro propio movimiento» no podría ser alcanzada.
A este respecto, el Fundador dijo:
«No hay forma ni estilo en el Aikido. El movimiento del Aikido es el movimiento de la naturaleza, cuyo secreto es profundo e insondable.»
Por esta razón es esencialmente diferente de los budo que se atienen exclusivamente a la forma. Cuando en Aikido hablemos de «forma» nos referiremos a una serie de infinitas formas espirituales, tan enlazadas unas con otras que no pueden dividirse. Este concepto va más allá del significado convencionalmente aceptado para la palabra «forma». Como hemos visto, las técnicas de Aikido difieren de las del Judo, Kendo o Karate, pero su espíritu concuerda con los secretos de estas otras artes.
6. LOS CINCO PRINCIPIOS DEL AIKIDO
(formulados por el fundador)
- El Aikido es el camino que reúne a todos los caminos del Universo desde la noche de los tiempos, es el Espíritu Universal que contiene y une a todos los seres.
- El Aikido es la verdad enseñada por el Universo que debe regir nuestra vida en la Tierra.
- El Aikido es el principio que une a la humanidad con la Consciencia Universal.
- El Aikido alcanzará su objetivo supremo cuando cada ser, después de haber seguido su propio camino, no sea sino uno con el Universo.
- El Aikido es la Vía de la fuerza y la compasión que conduce a la perfección infinita y la gloria divina.
Tomado del internet de:
http://www.geocities.com/aikidopaz/aikido.html
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